Alguna vez te ha sucedido

-Llegas al aeropuerto y el vuelo se encuentra retrasado
-Tienes una cita y les toca esperar para que te atiendan
-Tienes programado un evento y cambian la fecha
– Se te rompen las medias veladas al momento de vestirte
-Te entregan el informe incompleto
– Eres de los que dice: ¿Usted no sabes quién soy yo?

¿Cómo es tu reacción? ¿Te has observado?

Insultas, gritas, tiras el teléfono, no dejas hablar a la persona que te está explicando, te dañas el día y el de los que te lo permitan?

Cuando nos observamos a nosotros mismos y tenemos la capacidad de centrarnos en nuestra paz, sabemos que todo sucede por algo y entre más nos moleste más se repite, a lo que nos encanta decir ¿Es que la gente es muy incumplida? Como no me voy enojar si me cambiaron la fecha, ahí les pegué una vaciada para que aprendan, les tiré el teléfono para que me respeten.

Todo eso sin darte cuenta que el aprendizaje es para ti, si no lo necesitaras no te sucederían estas cosas, o si te sucedieran no les darías tanta trascendencia, simplemente fluirías, nada es tan importante como para afectar tu salud, tu paz interior y tus relaciones, lo único que puedes hacer es cuidar la forma en la que reaccionas ante la circunstancias de la vida.

Con la comprensión de la inteligencia emocional, ya sabemos que el perfeccionismo no es una cualidad, por el contrario es una «tara» que impide reconocer y adaptarse a las cicunstancias, aquellos que quieren todo perfecto, consideran que solo hay una manera de hacer las cosas y como ellos piesan, son unos campeones en dañar relaciones con las demás personas, tal vez se crean «EXITOSOS», porque obtienen lo que quieren a sangre y fuego, pero son ese tipo de personajes con los que nadie quiere trabajar, nadie quiere vivir, los ven venir y todo el mundo se quiere esconder, las personas que permacencen a su lado es porque les toco, seguramente no han encontrado el camino para escaparse, también están en su aprendizaje.

Un día cualquiera, estarás tan enfermo mental o físicamente, que ya no tendrás energía para rabiar, insultar a otros o tirar el teléfono y otro día tal vez ya no te importará hacer fila para esperar el turno de la cremación.

Piensa: Si te sucede muy a menudo, algo te falta por aprender.