COMUNICACIÓN CON LOS ÁNGELES

Alguien me manifestaba hoy la inmensa tristeza que experimentó el día que una persona que se comunica con los ángeles, le dijo: «la comunicación con los ángeles, es un don con el que se nace y es exclusivo de algunas personas, si no lo tiene no es posible que lo desarrolle».

Con todo respeto de la opinión de quien piensa así y además lo promulga en charlas, libros y medios de comunicación, los dones son para todos, lo que sucede es que no todas las personas los desarrollan, por varias razones, una de ellas es que nos han querido hacer creer que son un privilegio de gente de «mejor familia»

Hay muchas formas de sentir la presencia de los seres de luz en tu vida, la primera de todas es reconocer que tú también eres luz, eres amor y en la medida que te aquietes dentro de ti mismo, podrás escuchar la voz de tú corazón que es donde habita todo un universo de milagros, posibilidades y felicidad.

Claro que todos tenemos los mismos dones,  Gonzalo Gallo me decía:

«Confío totalmente en la existencia de los ángeles, he visto las manifestaciones de Dios a través de ellos en la vida de muchas personas y en la mía, pero no puedo escucharlos o verlos como lo haces tú Gloria, yo le sonreí y le dije «amado Gonzalo tu presencia, trae tanta paz, tú llevas la energía de los ángeles en ti, en tu actuar, en tus palabras, en todo tu ser»,

Que humildad de ser, fueron justamente los ángeles los que hicieron que Gonzalo y yo nos conociéramos para que juntos llevemos paz a la vida de muchas personas, yo hice un pedido al cielo «puse el cielo a trabajar» y de repente llegó este ser tan lleno de paz y de sabiduría.

Los ángeles están aquí para todos, para ti, para mí, para los pobres, para los ricos, para todas las razas y han estado en todos los momentos de la humanidad, desde la anunciación del ángel a la Virgen María, en las escrituras nos hablan de la presencia de los seres de luz.

Conectarnos con ellos es una decisión de encender nuestra luz, nuestro amor, soltar la rabia, la culpa, la bronca, todas las prevenciones y caminar descalzos y seguros hacía la certeza de que nunca estamos solos.

TODOS PODEMOS DESPERTAR NUESTROS DONES

Les aseguro que todos podemos despertar nuestros dones, es justo la ignorancia de pensar que es asunto de algunos privilegiados, lo que nos hace creer que no somos merecedores de tanta grandeza, otra razón por la que no podemos escucharlos es la soberbia, la arrogancia, pues obstaculizan recibir los mensajes que nos envían con personas humildes y sencillas, con el portero, el que barre, la señora del aseo, nuestra pareja, un empleado, un amigo. Esa es la mala jugada, cuando llega el mensaje lo primero que dice nuestro EGO-ignorancia: «este que me va a enseñar a mí, si tiene más errores que yo, o no tiene títulos, o es un pobre don nadie». Lamentable justo ahí venía el mensaje «por andar juzgando al mensajero, te pierdes el mensaje».

Yo soy un ser humano común y corriente, me equivoco igual que todos, trabajo todos los días por ser mejor y estoy siempre dispuesta a aprender, escucho con atención a las personas, especialmente a las más sencillas y humildes, a los niños y a las abuelas.

La única diferencia con muchos de ustedes es que todo el tiempo le pido a Dios que me envíe a sus ángeles, con las señales necesarias para cada decisión y cada paso que debo dar, estoy segura que están conmigo, que me escuchan, les hablo y me responden siempre, les pido señales y las envían, les pregunto si están conmigo y me dejan sus plumas en los lugares más cerrados y menos esperados, a veces una fragancia de rosas me despierta en la noche y sé que son ellos que vienen a decirme que están cuidando mis sueños.

Jamás tomo ninguna decisión sola, les entrego todo absolutamente todo y ellos se hacen cargo de mostrarme los caminos, a veces mi ego se resiste porque la ignorancia siempre quiere meterse en líos, aunque me cueste, aunque me parezca difícil tomo el camino que ellos me están mostrando, cuando colocan obstáculos para que no pasen determinadas cosas, no se dé lo que yo quería, me permiten ver a las personas más allá de sus palabras etc., invoco la ayuda divina porque en esta condición humana siempre queremos estar metidos en «clase», incluso viviendo cosas que no son necesarias para nuestra evolución, metidos en aprendizajes que no son nuestros y por el contrario, van a demorar aún más el proceso de nuestro despertar.

No me crean. Verifiquen la presencia de los ángeles en sus vidas. Me ayudan hasta a dictar las conferencias y hacer los talleres.

A esto lo llamo graciosamente » vivir en una traba celestial».

Sean todos bendecidos.