Cada vez que alguien me pregunta: ¿Y cómo? ¿Y cómo hago para perdonar? No se trata de perdonar, se trata de preguntarse: ¿cómo puedo trabajar en mí a través de este aprendizaje?, comprender que lo que nos daña no es lo que hace la otra persona, lo que nos daña es la interpretación que nuestras […]

Cada vez que alguien me pregunta: ¿Y cómo?

¿Y cómo hago para perdonar?

No se trata de perdonar, se trata de preguntarse: ¿cómo puedo trabajar en mí a través de este aprendizaje?, comprender que lo que nos daña no es lo que hace la otra persona, lo que nos daña es la interpretación que nuestras creencias le dan a los eventos cotidianos.

¿Y cómo hago para para pensar siempre lo mejor?

Ya es hora de sintonizar tu mente con el canal de la comprensión. La cultura nos enseñó: “piensa mal y acertarás”, yo diría piensa bien y tendrás paz. Deja de decir, es que esta situación es muy difícil y mejor di: “requiere entrenamiento”.

¿Y cómo quiere usted que yo suelte esta relación de 20, de 25 de 30 o más años?

La verdad yo no quiero nada, si deseas continuar cargando ese odio, ese malestar, ese mal llamado dolor, que no es más que un ira disfrazada de sufrimiento, y seguir contando la misma historia con cara de “momia disecada y actitud de víctima”, culpando al otro de algo de lo que tú deberías responsabilizarte, tienes la total libertad para hacerlo, hasta que llegue la vida con su ley de correspondencia y te responda con una enfermedad física o mental.

Ese ¿y cómo?…Dice José Luis Parise, es la pregunta del tonto, yo digo que es la pregunta del que se quiere seguir haciendo la víctima, es la pregunta del que quisiera que otro evolucionara por él, es la pregunta de la mediocridad, es la pregunta del perezoso, del que necesita sufrir más.

Cuando te canses de sufrir, de culpar a los demás y de sentarte a hacerte la víctima, ya nunca más volverás a preguntarte: ¿Y cómo?, porque ya sabes que el cómo es trabajando en ti, tomando, los aprendizajes. Haciéndote cargo, dejando de buscar en quién descargas ‘la culpa’ y hechando pa’ delante.

Tal vez en ente momento te esté rondando en la cabeza la pegunta ¿Y… CÓMO?

Hay una sola salida y es hacia dentro, no me creas “VERIFICA”.

Gloria Arroyave B.