El Poder de la Fe radica, en la fuerza de la idea, en la certeza absoluta que manifiesta quien tiene fe en algo. Es algo de lo cual la persona se siente totalmente segura de que sucederá tal cual, como lo ha imaginado, es decir, que la fe está sustentada en una creencia, completamente exenta […]

El Poder de la Fe radica, en la fuerza de la idea, en la certeza absoluta que manifiesta quien tiene fe en algo.

Es algo de lo cual la persona se siente totalmente segura de que sucederá tal cual, como lo ha imaginado, es decir, que la fe está sustentada en una creencia, completamente exenta de razonamientos y de duda alguna, produciendo, en la mente, lo que llamamos el estado de la magia o del milagro.

Este estado opera de una manera muy sencilla:

Al detenerse el razonamiento, por la ausencia total de la duda, y al complementarse con la manifestación absoluta de la certeza mental, se origina un estado que no permite que la ignorancia de la personalidad pueda actuar, ni interferir con las facultades superiores latentes en el ser humano.

Entonces, la mente ACEPTA LA IDEA COMO LA REALIDAD, haciéndose presente el fenómeno mágico de la fe. Así se da el milagro, pues, en ese momento, al estar anulada la personalidad, ignorancia o conceptos, el pensamiento se vuelve INOCENTE, y en la inocencia las facultades superiores de la consciencia Crística pueda manifestarse, produciendo el milagro.

Gerardo Schmedling T.

Aceptologia – Escuela de Magia del amor

Cuando no tenemos la posibilidad de aceptar lo que sucede en nuestras vidas porque aún no lo comprendemos, la fe se convierte en una gran posibilidad de aquietar la mente, permitir que se anule el miedo, dando lugar a lo que llamamos milagros.

El propósito de la aceptación y la comprensión es que podamos hacerlo de forma consciente, ReprograAmando nuestra mente para que siempre el resultado sea de Amor.

Gloria Arroyave