Próxima a cumplir los 53 – Ese caramelo ya lo tengo. Dice una frase por ahí “No permitas que otro empuñe la pluma con la que escribes tu historia”. Aún tengo mucho por aprender y más por verificar, orgullosa de mis próximos 53 años, hoy le escribo a todas las mujeres del mundo a las […]

Próxima a cumplir los 53 – Ese caramelo ya lo tengo.

Dice una frase por ahí “No permitas que otro empuñe la pluma con la que escribes tu historia”.

Aún tengo mucho por aprender y más por verificar, orgullosa de mis próximos 53 años, hoy le escribo a todas las mujeres del mundo a las más jóvenes, a las maduras y las que ya piensan que no les que nada por hacer.

Es maravilloso detenerme y mirar atrás, darme cuenta que de una forma ciega y vehemente he vivido mi vida, jamás entregue mi libertad en busca de que alguien se hiciera cargo de mí, jamás desfallecí en cada golpe que veía venir.

Muchas veces nadé contra la corriente, pedí que me amaran y no entendía, porque no entendían, pensaba que daba lo mejor en cada desvelo, en cada negación de mi misma y en el afán de agradar para mantenerme, atractiva, inteligente, graciosa, hogareña, buena esposa, buena madre, buena ejecutiva, buena para todos, menos para mí, por lo menos eso “creía” que era buena, desde mi ignorancia y desde la creencia que debía entregar todo, así para mi quedara muy poco.

Hoy en la cima de mi vida que va en ascenso, porque a los 53 no se termina, por el contrario, se comienza, yo comencé a vivir a los 50, ya no me intimida la mirada de nadie, las palabras de nadie, la juventud de nadie ni el juicio de nadie, así fue como aprendí a compartir amor a manos llenas, cuando me enamoré de esa Gloria que soy.

Unos kilos de más no me desvelan, una líneas en mi rostro no me espantan, porque ahora más que nunca a cada paso recojo los frutos sembrados, y a los 50 comprendí que no era por una más joven que me iban a cambiar, ni por una más bonita, ni más inteligente, ni más mala, ni más buena, porque nadie nos cambia por nadie, cuando nosotras cambiamos ya no somos correspondientes con historias de desamor, de incertidumbres y de soledades.

Bienvenidos 53 años, bien puestos, bien armados, bien seguros, bienvenidos 53 no me asusta la sombra de nadie y ahora más que nunca sostengo mi pluma para seguir escribiendo mi historia, sin esperar quien va a hacerse cargo de mi o quien viene exorcizar mis inseguridades y mis miedos.

Que las que se creyeron las historias de las princesas de Disney sigan esperando el príncipe que las rescate, las lleve a un castillo y les regale todo, que muchas mujeres ya elegimos abrazarnos a nosotras mismas y en lugar de esperar, actuar y salir al encuentro de la vida, donde seguramente encontraremos un abrazo eterno en el cual entregar lo mejor que hemos construido.

Me da un gran alivio cuando escribo estos renglones, porque a todas las mujeres hoy les puedo decir: Yo también tuve 20 años” y “ese caramelo” ya lo tengo, mi álbum está a punto de completarse.

Gloria Arroyave B.
Esto apenas comienza

#vivirdesdeelcorazón