Jamás estamos solos Cada vez que escuchamos o leemos algo nuevo, desconocido para nosotros, se desperezan células que se encontraban dormidas en nuestro interior.  La segunda vez que escuchamos esta idea, la comprendemos un poco mejor, sin que nos parezca tan extraña.  Cada vez que vamos escuchando nuevamente la misma idea nuestra mente se va […]

Jamás estamos solos

Cada vez que escuchamos o leemos algo nuevo, desconocido para nosotros, se desperezan células que se encontraban dormidas en nuestro interior.  La segunda vez que escuchamos esta idea, la comprendemos un poco mejor, sin que nos parezca tan extraña.  Cada vez que vamos escuchando nuevamente la misma idea nuestra mente se va familiarizando, hasta que al poco tiempo y sin que siquiera sepamos en que momento se vuelve parte integrante de nosotros “se enciende la luz”, “hacemos un salto cuántico” o “avanzamos en nuestro desarrollo de conciencia”, o sea, que aceptamos la idea como nuestra y comenzamos a ponerla en práctica automáticamente.

Así es como vamos aprendiendo, evolucionando y despertando nuestra conciencia.  No tenemos que hacer grandes esfuerzos, solamente debemos estar dispuestos a recibir una nueva información y abrir nuestras mentes para que pueda instalarse en ella. Es un proceso natural, sólo hay que poner de nuestra parte, utilizando la constancia y la voluntad como herramientas necesarias para lograrlo.

Antes de emprender cualquier oficio, iniciar cualquier tarea o comenzar cualquier actividad nueva, el individuo recibe instrucciones y hace un entrenamiento.  Sin embargo la vida la iniciamos totalmente a ciegas, sin instrucciones, sin técnica, sin brújula, sin idea siquiera de lo que pueda pasar más adelante y además siendo seres completamente indefensos e incapaces de valernos por nosotros mismos. Esto nos hacer pensar que vamos por el mundo solos, desamparados y sometidos a toda clase de peligros, cuando en realidad no es así.

La vida tiene un sentido lógico, una intención clara y un propósito de amor, que nosotros poco a poco vamos descubriendo.  No estamos solos en el universo, existen seres que nos guían y nos apoyan permanentemente.

No estamos jamás consientes de las ideas que llenan nuestra mente.  Ellas se van formando de acuerdo con lo que nos enseñan, el medio en que crecemos, lo que oímos decir o vemos hacer a los adultos que nos rodean.  Como casi todos somos ignorantes de las leyes que gobiernan la vida, pasamos nuestra vida fabricándonos condiciones contrarias; viendo tornarse en malo aquello que prometía ser tan bueno; tanteando a ciegas, sin timón ni dirección; atribuyéndole nuestros sufrimientos a la vida misma, aprendiendo a fuerza de golpes y porrazos; o lo que es peor aún culpando a la voluntad de Dios.

Escuela de Magia del Amor – Gerardo Schmedling T.