Recuerdo el día en que tomé esta fotografía, hace más o menos 6 años, yo estaba literalmente “vuelta mierda». Tenía malos resultados en mis relaciones, mi economía, mi paz interior, mi capacidad de adaptación y mi salud, todos mis indicadores estaban en el piso. Me sentía el ser más desgraciado del universo. Me pidieron el […]

Recuerdo el día en que tomé esta fotografía, hace más o menos 6 años, yo estaba literalmente “vuelta mierda». Tenía malos resultados en mis relaciones, mi economía, mi paz interior, mi capacidad de adaptación y mi salud, todos mis indicadores estaban en el piso. Me sentía el ser más desgraciado del universo.

Me pidieron el favor de ir a acompañar unos niños con cáncer en una jornada que les iban a hacer, ni pasaje tenía para ir, sin embargo, acepté y para que no se me notara la tristeza ni la ignorancia, me disfracé de «Chilindrina».

Ese día hice un quiebre bien fuerte cuando una pequeña niña de escasos 7 años, me tiró de la falda y me dijo: «Chili mañana te traigo una foto de cuando yo tenía pelo».

¡Ja! Yo pensando que no tenía nada… Definitivamente no saber valorar es directamente proporcional con la ignorancia.

No esperes a tenerlo todo y a sentirte bien para comenzar a servir, es al contrario: el servicio nos conecta con el amor, con la abundancia y la felicidad.

VERIFICADO.

Gloria Arroyave B.