Cuando nos quejamos de algo es porque lo consideramos insuficiente, malo, no adecuado, es decir, no lo estamos valorando. Si tenemos una situación que creemos, es un problema, y no tenemos la capacidad de darnos cuenta que en realidad es una oportunidad de aprendizaje, no estamos valorando lo que esa situación nos enseña. La valoración […]

Cuando nos quejamos de algo es porque lo consideramos insuficiente, malo, no adecuado, es decir, no lo estamos valorando.

Si tenemos una situación que creemos, es un problema, y no tenemos la capacidad de darnos cuenta que en realidad es una oportunidad de aprendizaje, no estamos valorando lo que esa situación nos enseña.

La valoración es lo que nos permite no quejarnos jamás y ver todo desde amor, esta es la forma de agradecer.

Las situaciones no son difíciles, no son un problema, son una oportunidad para entrenarnos, para descubrir nuestras limitaciones o nuestras virtudes.

Cuando podamos verlo así, entonces nuestra actitud frente a las dificultades cambia, la vemos como un reto, una oportunidad y nada más, valoramos que podemos fortalecernos, desarrollar nuestro espíritu, aprender a expresar amor y crecer en aceptación.

Cuando no lo vemos así, nos quejamos, pensamos: » qué desgracia la mía, por qué siempre me pasa esto, por qué soy tan de malas, es que nada me sale bien, es que no soy capaz» y con esa actitud empeoramos la situación.

Las dificultades no existen, lo que existe es la incapacidad o limitación momentánea de verlas como una oportunidad en la que, en lugar de sufrir, nos dispongamos a preguntarnos:

¿Qué puedo aprender de esta situación?

Manos a la obra, vamos pa’ delante.

¡No me crean nada, VERIFÍQUENLO en sus vidas!

Escuela de Magia del Amor.

Gerardo Schmedling T.

Gloria Arroyave B.

Facilitadora.